Tiempo y traducción

Hoy, ya sea en el mundo de la traducción o en cualquier otro, parece que nunca hay tiempo suficiente. Siempre estamos corriendo atrás, siempre llegando tarde a los lugares y siempre se nos acaba el tiempo. Realmente es algo tan absoluto y tan relativo al mismo tiempo. Muchas veces tratamos de “comprar” tiempo y también podríamos “pagar” tiempo. Y a veces, simplemente, no hay dinero ni cantidad que pueda darnos el tiempo que necesitamos. A menudo, en el mundo de la traducción, como en muchas otras industrias de servicios, el “tiempo” es un factor crucial. A veces, mucho más que el precio y la calidad. El tiempo puede ser todo o nada. Ahora, ¿podemos lograr lo mismo en poco tiempo, a menudo la mitad del tiempo o incluso menos, como podemos en un horario más natural? A veces sí, a veces no. Normalmente podemos, pero usted puede ahorrar tiempo sacrificando otros factores. Es difícil conseguir todo lo que quieres sin perder nada en el camino. Más aún cuando se trata de recursos humanos. Cuando un cliente necesita que un trabajo pueda ser completado en mucho menos tiempo del que naturalmente es necesario, tratamos de hacer todo lo posible para minimizar esas “pérdidas” de las que hablamos. Hay que planificar detalladamente todo el alcance del proyecto: análisis de los posibles riesgos, anticipación de las complicaciones, contacto con los recursos más adecuados para esta tarea en particular, con el fin de garantizar que el factor tiempo sea menos agresivo en relación con los demás. Por supuesto, no siempre salimos completamente ilesos de una maratón. Puede ocurrir que haya que sacrificar aspectos importantes para priorizar este tiempo que no tenemos. Si tiene que dividir el trabajo entre muchos traductores y editores, es posible que el trabajo no sea totalmente coherente. Esto puede generar detalles de inconsistencia, porque cuando el tiempo es corto no siempre se puede trabajar con todo el equipo en conjunto, y sucede que la comunicación toma demasiado tiempo para llegar a donde necesita ir, como dijimos al principio de este artículo. A veces hay ciertos puntos que pueden ser descuidados, como una instrucción que no se entiende del todo, una entrega tardía, un error técnico que retrasa toda la cadena en función de ella, un formato que no es un reflejo del trabajo profesional. También ocurre a menudo que a veces es el propio cliente el que provoca estos problemas, quizás dándose cuenta de que la versión que enviaron a traducir no es la versión final, lo que les obliga a enviar otra en medio del proceso, o añadiendo una pequeña cadena de texto que olvidaron incluir, o confundiéndose con el “sabor” de la lengua. En resumen, trabajar rápidamente tiene sus complicaciones, pero a veces no podemos escapar de estos requisitos, son parte de nuestro mundo porque estamos inmersos en una red que nos apresura al igual que a los demás. Es toda una cadena interminable que debe ser considerada en cada paso del proceso. Como se mencionó en artículos anteriores, si todos nos comunicamos bien y sabemos qué priorizar y qué espera el cliente, y el cliente sabe qué espera recibir y cómo comunicárselo a la agencia, gran parte de la carrera ya está en marcha. Para más información, véase “Servicios de traducción”.

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