¿Estamos obligados a seguir las reglas?

El razonamiento detrás de la existencia de reglas es que no vivimos en el caos, sino en una sociedad ordenada. En el caso de los estándares lingüísticos, es para que podamos transmitir nuestras ideas con claridad y comunicarnos entre nosotros sin ningún problema. Pero, ¿debemos respetar siempre las reglas? Tu primer instinto puede ser: “¡Sí, por supuesto! Si no, ¿para qué son las reglas?” Sin embargo, si lo piensas un poco más, puedes cambiar de opinión. Suponga que está a punto de alquilar un apartamento y debe firmar el contrato. Lo primero que vas a encontrar es un párrafo muy largo en el que se detalla información específica sobre LAS PARTES, que en este caso son el SEÑOR DE LA TIERRA y el ARRENDATARIO. También encontrará el número de la ley que rige la firma de ese contrato, por ejemplo, “Ley de Propiedad Horizontal No. 13.512”. De acuerdo con las normas, ya tenemos varios problemas en este único apartado: 1. La extensión del párrafo y el hecho de que el párrafo consta de una sola oración. En general, para facilitar la comprensión de lectura, se recomienda que un párrafo esté compuesto de varias oraciones. 2. Uso incorrecto de la ortotipografía. De acuerdo con las reglas, no hay razón para enfatizar a las partes involucradas en el contrato, escribiendo “el propietario”, “el inquilino” y “las partes” es suficiente, no tiene que ser escrito en mayúsculas. 3. El número de la ley. Según las reglas de la RAE, los números que no representan cantidades (años, códigos postales y números de ley, por ejemplo) se escriben sin comas ni separaciones. Sin embargo, en muchos países, los números de las leyes se escriben con un punto y así aparecen en las publicaciones oficiales. Ahora imagine que estamos leyendo un manual para empleados hispanohablantes que viven en los Estados Unidos. Aunque la regla en español establece que sólo la letra inicial de un título se escribe con mayúscula, podemos encontrar, por ejemplo, un título como éste: Políticas de Uso de los Dispositivos Electrónicos. Esto sería considerado un anglicismo ortotipográfico. También es probable que encontremos una frase como: En el 85% de los casos, no es necesario que use su teléfono celular. Aunque en español la regla es que el símbolo de porcentaje está separado del número con un espacio en blanco. En estos casos, lo mejor es analizar qué tipo de texto es y quién es su público, y a partir de ahí determinar los parámetros apropiados. En el caso del contrato, respetaremos la ortotipografía escogida por el abogado que lo redactó y dejaremos el número de ley tal y como aparece en todas las publicaciones que lo mencionan. En el segundo ejemplo, el caso más probable es que fue traducido de un texto en inglés y el cliente ha instruido que se respete la puntuación en inglés. Quienes trabajamos como traductores y revisores debemos tener un conocimiento profundo de las normas de las lenguas con las que trabajamos y respetarlas siempre que sea posible. Sin embargo, también debemos ser capaces de adaptarnos a diferentes estilos y contextos, a las tradiciones de cada área temática, al destinatario y a las demandas del cliente. Después de todo, para romper las reglas, primero debes saber cuáles son.

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