El misterio del libro intraducible

En la Biblioteca de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Yale, Beinecke es un libro que nadie ha podido leer. Está escrito en un lenguaje inexistente o desconocido y contiene ilustraciones de plantas y criaturas que nunca se han visto en el planeta. La copia tiene 240 páginas ilustradas, es bastante pequeña y está encuadernada con una frágil cubierta de pergamino de color marfil (piel de ternera o de vaca utilizada para pintar o escribir en su superficie). En sus páginas se pueden ver plantas exóticas, símbolos astrológicos, criaturas con forma de medusa e incluso algo que parece una langosta. En una de las fotos, se puede ver a un grupo de mujeres de piel blanca y nevada, desnudas, deslizándose por un tobogán de agua. El texto está escrito con letras marrones y se asemeja al lenguaje de los elfos, creado por el escritor inglés J.R.R. Tolkien para sus novelas fantásticas. Las teorías sobre su origen son numerosas y diversas. ¿Es un sistema de comunicación secreta sobre un tesoro enterrado? ¿Un manual del envenenador? ¿Un elixir codificado para la eterna juventud? Incluso se ha dicho que es un diario ilustrado de un adolescente alienígena que dejó en la Tierra antes de partir. Este misterioso libro es conocido como el “Manuscrito Voynich”, en honor al comerciante de libros de reventa Wilfrid Voynich, quien afirmó haberlo descubierto en Italia en 1912. Sabemos que Voynich nació en 1865, era polaco, y vivía en Lituania (entonces perteneciente al Imperio Ruso). Fue arrestado y llevado a Siberia por participar en actividades revolucionarias, y más tarde huyó a Inglaterra por el camino de Manchuria. En Londres, abrió una librería de segunda mano, que se convirtió en un centro donde se reunían los exiliados políticos. Voynich dijo que había encontrado el manuscrito en un seminario jesuita en Villa Madragone, cerca de Roma. En el manuscrito había una carta escrita en 1665 por Johannes Marcus Marci, un físico del Sacro Imperio Romano. La carta decía que el texto había pertenecido a Rodolfo II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y que probablemente era obra del alquimista isabelino Roger Bacon. Otros dos posibles autores que a menudo están relacionados con el misterioso texto son John Dee, un extraordinario mago y astrólogo de la reina Isabel, y uno de sus seguidores, Edward Kelley. Otra teoría sugiere que el libro podría no haber sido descubierto por Voynich, sino que lo había falsificado aplicando sus conocimientos de química adquiridos en la Universidad de Moscú mientras estaba en Rusia; usando una gran cantidad de pergamino, fue capaz de crear el curioso espécimen. Desde que se conoció el libro, muchos especialistas han estado interesados en descifrar su contenido. El estadounidense William Friedman, uno de los grandes criptógrafos del siglo XX, pasó 30 años intentando descifrar el código del manuscrito. Además, se ha argumentado que las plantas que aparecen son de origen mesoamericano, mientras que otras afirman haber traducido algunas palabras aplicando conocimientos lingüísticos. Sin embargo, a pesar de la extensa investigación y los esfuerzos que se han hecho, sigue siendo, al menos por ahora, completamente intraducible.

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