Avances en Tecnología: ¿Amigo o enemigo de los traductores?

Cada día más y más, las empresas dependen de una gama más amplia de idiomas para hacer negocios. Esto significa que tanto a los gerentes como a los empleados se les pide que demuestren sus habilidades en más de un idioma a un nivel bilingüe, pero ambos grupos de personas tratan con clientes e inversores en docenas de idiomas diferentes, un resultado atribuible en gran medida a la globalización. Ahí es donde entra en juego la tecnología: en los últimos años, los avances en aplicaciones y software han permitido que la traducción sea más fácil de muchas maneras, haciendo que el proceso de descifrar mensajes y contenido en otros idiomas sea más manejable. Para algunos, esto supone una amenaza para los traductores e intérpretes (es decir, para los traductores e intérpretes humanos). Para aquellos que conocen bien la industria de la traducción, por dentro y por fuera, la tecnología no representa una amenaza, sino que actúa como una herramienta de apoyo para los seres humanos. Para dar una idea rápida, aunque pequeña, del crecimiento de la necesidad de servicios de traducción, sólo en Europa los principales idiomas que se necesitaban habitualmente eran siempre el francés, el italiano, el alemán y el español. Ahora, sin embargo, las lenguas asiáticas también juegan un papel importante en los mercados de Europa y Estados Unidos, y tanto los empresarios como los hombres de negocios se han quedado con formas de hacer frente a estas necesidades cambiantes. A medida que los mercados crecen, también lo hace la tecnología: los avances en software de traducción pueden ser de gran ayuda (pero no reemplazarían) a los traductores humanos. El concepto de trabajar con una memoria de traducción o TM, por ejemplo, fue desarrollado hace unas décadas y permite echar un vistazo rápido a las bases de datos para recuperar materiales ya traducidos. Ahora, las traducciones automáticas (o MT) existen y permiten una traducción rápida del contenido. Sin embargo, el conocimiento humano ofrecido por los traductores humanos es insustituible para muchos y no supera a nada en términos de tecnología. Lo último en tecnología lo sacará de un apuro, tal vez, pero no servirá de mucho para prevenir brechas de calidad entre los documentos de origen y destino. Esto es importante si tenemos en cuenta el aumento de las traducciones a idiomas distintos del inglés, español, etc. África y Asia continúan incrementando su papel en una amplia gama de mercados, y esto significa que dominar sus idiomas es cada vez más importante. Mientras que las aplicaciones en los teléfonos para el aprendizaje de idiomas y la traducción de fragmentos de texto hacen las cosas más fáciles para todos, una traducción en profundidad de calidad es imbatible, y a menudo sólo atribuible a los seres humanos. La tecnología debería ser un amigo del lingüista, y algo en lo que apoyarse, pero quizás un enemigo si los clientes y usuarios finales confían en ella al 100%, subestimando la experiencia y competencia de un lingüista humano.

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